Allí, donde el Trasmallo CD se había hecho fuerte durante toda la temporada. Allí, donde nadie había conseguido asaltar su feudo. Allí, donde parecían invencibles.
Hasta que llegó la AD Burreños.
Un 1-2 que rompió una racha, una fortaleza y una certeza. La única derrota del Trasmallo en su casa tuvo nombre y apellido: AD Burreños.
Pero las eliminatorias no entienden de pasado. El primer capítulo ya está escrito. Ahora llega el definitivo.
La vuelta será en Los Burreños.
Setenta minutos para decidir quién sigue soñando. Noventa minutos para demostrar que aquella victoria en el puerto no fue una casualidad, sino una declaración de intenciones.
El Trasmallo llegará herido, con el orgullo tocado y con ganas de devolver el golpe. Y precisamente por eso habrá que competir con más alma que nunca. Porque los grandes retos no aparecen cuando todo es fácil; aparecen cuando el rival viene dispuesto a jugarse la temporada.
Los Burreños tienen una ventaja. Sí. Pero sobre todo tienen algo más importante: la convicción de quienes fueron capaces de hacer lo que nadie había logrado.
Ahora toca defenderlo en casa. Con el esfuerzo de cada carrera, con la fuerza de cada balón dividido y con el empuje de una afición que sabe que está ante una cita especial. Porque las gestas empiezan con una victoria. Pero las historias que se recuerdan para siempre se terminan de escribir en casa.
Texto: A.V.